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salud mental

¿Alguna vez te has puesto a pensar en cuántas veces sientes desánimo o desmotivación por ir a trabajar? ¿Cuántas veces has deseado quedarte entre las tibias sábanas de tu amada cama porque sientes hastío o hartazgo? Una ocasión de vez en cuando suele ser bastante normal, pero si tú que me estás leyendo te descubres teniendo estas sensaciones de manera recurrente, entonces este blog es para ti. 

 

Hola, mi nombre es Johana y trabajo en el área de cuentas de la Agencia SOUP. En esta ocasión decidí hablarte de un tema que nos interesa a todos y que de un tiempo para acá ha cobrado mucho más importancia: la salud mental. La OMS define la salud mental como el bienestar que una persona experimenta como resultado de su buen funcionamiento en los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales, y en última instancia, el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales para la convivencia, el trabajo y la recreación.

 

Dejando de lado la definición y hablando de forma práctica, la salud mental es sentirse pleno con lo que eres y con tu entorno, es aprovechar y disfrutar de la mejor versión que puedes ser de tu persona y compartirla con tu familia, amigos y en tu trabajo. Por supuesto que tener salud mental no es sencillo ¿o sí? eso depende del precio que estás dispuesto a pagar.

 

¿A qué me refiero con precio? Todo en esta vida tiene un costo, ya sea material o emocional. Desvelarte viendo una serie cuando sabes que a la mañana siguiente debes levantarte temprano es el costo que estás dispuesto a pagar por descubrir quién es el asesino, despertarte a las 5 am para ir a correr aunque te sientas cansado, es el precio que decides pagar si quieres participar en un maratón o simplemente tener un cuerpo sano. ¿Ves a lo que me refiero?

 

El tener buena salud mental al igual que una buena salud física, requiere de esfuerzo, dedicación, compromiso, atención pero sobre todo de amor, mucho amor propio. Sólo tú sabes qué te brinda paz y plenitud, qué instrumentos necesitas para trabajar en tu mente y tus emociones. 

 

Y entonces ¿cómo puede ser la salud mental una herramienta para la vida laboral? Pues aunque la respuesta podría ser obvia, aparentemente no lo es, ya que en 2019 el estrés laboral afectaba a más del 40 por ciento de los trabajadores en México y después de año y medio de pandemia incrementó en 50 por ciento, impactando al 60 por ciento de la población económicamente activa.  

 

Lo único que demuestran estos números es que aún no hemos logrado alcanzar una salud emocional estable que nos permita lidiar con los retos laborales a los que nos enfrentamos día a día. Ya sea que trabajes por necesidad, por pasión o por ambas, cuentes con una educación básica, maestría o doctorado,  la mejor herramienta para alcanzar tus objetivos laborales siempre será la salud mental.

 

La salud mental nos brinda un estado de conciencia mucho mayor, que te permite reaccionar de mejor forma ante cada situación. Supongamos que te dedicas al área de ventas o atención al consumidor, y un día un cliente está excesivamente molesto por algo que puede o no ser tu responsabilidad, te grita, te insulta y te hace sentir humillado.

 

Existen 2 escenarios: en el primero te exaltas, te ofendes, le respondes y te despiden. En el segundo, entiendes que la forma en cómo te está tratando no tiene nada que ver contigo, sino con la manera en cómo esa persona maneja sus emociones, que no te está gritando, que está gritando y punto, no lo adoptas de forma personal porque conoces tu valor como empleado y sabes hasta dónde es tu responsabilidad y hasta donde no. Así que atiendes su queja, si está en tus manos tomas acción y si no, la comunicas al área correspondiente y continúas con tu día.

 

¿Ves la diferencia? Este sólo es un ejemplo del millón que podríamos imaginar o incluso recordar, pero sin importar a qué nos dediquemos, la salud mental siempre será una herramienta clave para un mejor rendimiento y desempeño laboral. Te invito a que cada vez que tengas esta sensación de hartazgo, hastío o desmotivación por la vida o por tu trabajo, hagas una introspección que te ayude a reflexionar qué tanta atención le estás prestando a tu salud emocional. Antes de irme te comparto el blog de Tan que habla sobre el síndrome del impostor, un tema muy interesante que se relaciona completamente con la autovaloración.

 

¡Hasta la próxima!

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